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2025. EL YO Y EL DOBLE. Obras 1988-2024. Galería Nora Fisch, Buenos Aires
Esta muestra incluye obras realizadas entre 1988 y 2024 y se organiza en torno al eje “el yo y el doble”. Desde sus inicios Marrone dió forma a la expresión de una subjetividad disidente, la auto-referencialidad ocupa un lugar central. La imagen del doble aparece reiteradamente, en particular en sus pinturas de los años 90. Los fundadores del psicoanálisis hablaron del doble en referencia a lo inquietante, lo reprimido y la identidad, una sensación de extrañeza que no es ajena al clima de estas obras. La producción de Marrone establece una tensión persistente donde el cuerpo, particularmente el cuerpo queer, se sostiene como eje y superficie de inscripción simbólica. Su obra transita zonas de pasaje constante que utiliza para cuestionar los límites de las categorías, desmontar binarismos y explorar la identidad como experiencia relacional.
Hoy el mundo del arte internacional abraza y celebra la auto-representación de minorías identitarias, sudamericanas y queer. Ya en los años 90 Gustavo Marrone afirmaba, con coraje y sin tapujos, las complejidades de su posición identitaria, como lo demuestra la obra “Sin título” de 1999, realizada mientras residía en Barcelona, un autorretrato
que incorpora una mirada descalificadora de un otro europeo y la transforma en orgullo.
En algunas de sus obras elige usar una paleta de colores vivos que dialogan con frases incisivas. Esa mixtura, entre lo visualmente alegre y lo discursivamente agudo, subvierte cualquier forma de ética normada y habilita un campo de tensión donde lo que incomoda también seduce. Su serie juguetona de cerámicas homenajea la oralidad en la idiosincracia argentina: el mate, la palabra fluida y simpática.
El recorrido que propone esta exposición despliega una sensibilidad atravesada por la dimensión política de la intimidad. Una fuerza poética, modulada por el contrapunto de su hacer artístico, sugiere un juego entre el cuerpo que observa y el que es observado. Marrone encuentra una forma de unidad discursiva allí donde la fragilidad, la ironía y el erotismo se entrelazan como afirmaciones posibles del deseo. La fuerza inventiva en la obra de Marrone fagocita la fragmentación e incorpora la multiplicidad como forma y
relato. El yo y el doble invita a pensar sobre cómo se construye esa tensión con la otredad; este proceso continuo que afirma su propia potencia simbólica y despliega un imaginario donde el yo nunca está solo, sino siempre atravesado por la mutación, el deseo y la reflexión.































